Mujeres bailando con trajes típicos
Foto: SCRD

Crear el encuentro desde los aprendizajes del cuidado

Por Nicolás Montero Domínguez

Es posible que el 2022 se inscriba en nuestra historia común como humanidad, como el año del reencuentro. Será este año aquel en el que, después de la pandemia, retomaremos las prácticas que durante dos años aprendimos a vivir de otras maneras, será el año, por ejemplo, en el que los colegios volverán a vibrar con las voces, los juegos, y las creaciones de los estudiantes. Los avances de la ciencia, la vacunación, el mayor conocimiento que tenemos sobre el virus, y las decisiones individuales y colectivas alrededor del cuidado han permitido que así sea. Desde el sector cultura, recreación y deporte, esperamos seguir acompañando la vida cotidiana desde la creación y el asombro, en los formatos nuevos y los tradicionales , aprovechando para el mañana todos los aprendizajes del ayer.

            Esto último es esencial. Durante dos años aprendimos muchísimo. La pandemia ha sido un curso intensivo, doloroso en algunos casos, sobre la importancia del cuidado. Sabemos, mejor que nunca, que la vida debe estar en el centro de cada una de nuestras acciones y que cuidar la vida es el deber primordial de cada ciudadano y cada ciudadana. Cuidar la vida significa también llenarla de sentido, de belleza, dignificarla, y ahí sabemos que la creación, que el arte y la cultura, que la recreación y el deporte, son fundamentales. Para este 2022, me sumo al deseo de ahondar en esos dos aprendizajes, en esos dos hallazgos: la importancia de la creación y la importancia del cuidado.

            La creación y el cuidado son procesos vitales. Ha sido desde ambos que atravesamos los momentos más complejos de los años anteriores, y será desde ambos desde donde construiremos, seguramente, los momentos más bellos de este año que inicia. Tenemos que conversar sobre eso, tenemos que reflexionar sobre cómo podemos sumar desde nuestro talento para que el cuidado (propio y mutuo) y la creación hagan parte de la vida cotidiana de Bogotá. Si lo hacemos, si nos aplicamos en ello, veremos brillar la vida, con todas sus maravillas, en este año de reencuentros, de regresos.

            Sigamos cuidando, cuidándonos; sigamos creando, creándonos. Y que este 2022 sea todo lo que queramos hacer de él.

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