¿Para qué la lectura hoy? Una conversación con Andrea Victorino de BibloRed
En un momento en el que las ciudades enfrentan desafíos sociales, tecnológicos y culturales cada vez más complejos, la lectura y las bibliotecas se consolidan como espacios necesarios para construir comunidad, conocimiento y bienestar. Así lo planteó Andrea Victorino, directora de Lectura y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, y de la Red Distrital de Bibliotecas Públicas -BibloRed-, en diálogo con Jorge Melguizo y Natalia Sefair en un nuevo episodio de Cultura en Iberoamérica: Conversaciones desde Bogotá.
Desde su experiencia en BibloRed, Andrea propuso una mirada amplia sobre la lectura, entendida no solo como una práctica individual, sino también como una herramienta para tejer relaciones y fortalecer la vida colectiva.
“La lectura sobre todo es lazo, es posibilidad y es construcción, pero además es conocimiento. Cuando uno piensa en las posibilidades de la lectura ampliamente, no solamente ceñida a un libro o a un formato exclusivo de la lectura canónica, es donde se abren todas las posibilidades”.
Bibliotecas para las personas
Esta perspectiva permite comprender por qué hoy las bibliotecas están ampliando su alcance y su sentido dentro de la ciudad. Más allá de su función tradicional, se consolidan como espacios que responden a dinámicas sociales, culturales y comunitarias.
En ese tránsito, Bogotá ha avanzado hacia un modelo que pone en el centro a las personas y sus necesidades, reconociendo que las bibliotecas también pueden ser escenarios de cuidado, encuentro y transformación.
“Pasamos de un modelo de biblioteca pensado solo para tener buenas colecciones, buenas infraestructuras, como un servicio muy puntual y especializado para los usuarios, a pensar en bibliotecas para las personas”.
Este cambio implica abrir la biblioteca a nuevas formas de interacción con la ciudadanía, donde el acceso al conocimiento se articula con procesos comunitarios y soluciones colectivas.
“Lo que queremos es que las bibliotecas acojan las necesidades de la comunidad donde se encuentran. Esto puede hacer que una persona no solamente quiera ir a la biblioteca a leer, sino que llegue con una problemática que la biblioteca pueda ayudar a solucionar”.
Lectura, cultura y transformación social
En este contexto, la lectura y la cultura adquieren un papel fundamental en el ejercicio de derechos y en la construcción de ciudadanía. No se trata únicamente de acceder a contenidos, sino de generar capacidades para participar activamente en la sociedad.
“La biblioteca nos permite construir esas condiciones para que las personas puedan disfrutar de sus derechos culturales, porque empieza porque tú seas un ciudadano participativo que aprendiste a leer”
A partir de esta comprensión, las bibliotecas también se posicionan como plataformas de innovación cultural, donde se integran saberes, prácticas y experiencias diversas, ampliando su impacto en la vida de las personas.
“Lectura y cultura son oportunidades, y por supuesto que son modelos que estamos construyendo, no es un único modelo o una cosa que esté terminada”.
La biblioteca más allá de los muros: BibloRed
Uno de los avances más relevantes ha sido llevar la biblioteca fuera de su infraestructura tradicional, ampliando su presencia en barrios, espacios públicos y territorios donde el acceso al libro y la cultura no siempre es inmediato.
Esto ha implicado desarrollar nuevos formatos, servicios itinerantes y estrategias que acercan la lectura a la vida cotidiana de las personas, reconociendo las condiciones reales de la ciudad.
“Yo creo que pensar en otras tipologías bibliotecarias como son las PPP (Paraderos, Paralibros, Paraparques), las salas de lectura o el BibloMóvil, implica pensar en las potencialidades y en las dificultades que también nos plantea esta ciudad para que la gente pueda acercarse a los libros y a las prácticas que tienen que ver con las bibliotecas”.
En este sentido, la biblioteca se transforma en un sistema flexible, capaz de adaptarse a distintos contextos y de generar soluciones desde lo local, incluso en escenarios con limitaciones de acceso a tecnología o conectividad.
“Son soluciones que encontramos con las personas, con las bibliotecas comunitarias, con los usuarios que están en los barrios para poder llevar esos servicios que se podría pensar que necesitan una gran infraestructura, y resulta que no”.
El reto: conectar con nuevas generaciones
Uno de los principales desafíos identificados es la necesidad de acercar a los jóvenes a las bibliotecas y a las prácticas de lectura, entendiendo sus intereses, lenguajes y formas de relacionarse con el conocimiento.
“Yo creo que el gran reto en este momento son los jóvenes. Ellos están en otros momentos en que nosotros, como red de bibliotecas, tendríamos que pensar cómo llegamos”.
Esto implica repensar estrategias y generar nuevas formas de mediación cultural que conecten con sus realidades.
“Nos toca ponernos en el trabajo, entender cuáles son esas prácticas o esos intereses que nos permitirían traerlos a las bibliotecas”.
Cultura y lectura para construir futuro
Finalmente, la conversación resaltó la importancia de fortalecer las políticas públicas culturales, no solo desde su formulación, sino también desde su sostenibilidad y capacidad de impacto a largo plazo.
“Tenemos que trabajar en que las políticas culturales tengan los recursos suficientes (… ) porque estas son inversiones que tienen largos plazos y que, en una sociedad que estamos construyendo, a futuro van a tener un retorno”.
En ese sentido, invertir en bibliotecas, lectura y cultura no solo responde a una apuesta sectorial, sino a una visión de ciudad más equitativa, participativa y consciente de su diversidad.
“La inversión en bibliotecas (...) más adelante va a tener un retorno de inversión muy importante, que no solamente tiene que ver con un ciudadano que sepa desenvolverse, sino con mejores condiciones de vida”.


