¿Para qué sirve la cultura en sociedades desiguales?: Cultura en Iberoamérica con Ana María Boada
En un contexto marcado por la desigualdad, la diversidad cultural y los desafíos de convivencia, la cultura se posiciona como una herramienta fundamental para reconstruir el tejido social. En este episodio del videopodcast Cultura en Iberoamérica: Conversaciones desde Bogotá, Jorge Melguizo habló con Ana María Boada, Subsecretaria de Gobernanza Cultural de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, sobre el papel transformador de la cultura en las ciudades contemporáneas.
A lo largo de la conversación, Boada propuso una visión amplia y profunda que rompe con las definiciones tradicionales: la cultura no es solo arte, es la base misma de lo humano.
La cultura como esencia del ser humano
Desde el inicio, Ana María Boada planteó una idea central que atraviesa toda la conversación:
“Yo creo que la cultura está, no se crea. La cultura es todo el contexto social de tradición y de raíz que nos alberga. Yo creo que todos somos seres culturales, así como todos somos seres políticos”.
Lejos de limitarla a expresiones artísticas, insistió en que la cultura es un sistema vivo que nos configura como individuos y como sociedad:
“Usted nace en una cultura, nace en una casa, nace en un nicho, viene de una raíz y lo que usted va decidiendo hacer lo va llevando a conocer más culturas, más formas”.
Esta mirada permite entender la cultura no como un accesorio, sino como un elemento estructural en la construcción de identidad, relaciones y formas de vida.
Cultura, diversidad y cohesión social
Uno de los puntos más relevantes del diálogo fue el papel de la cultura en contextos de alta diversidad y desigualdad, como los de América Latina. Para Boada, el reto no es eliminar las diferencias, sino aprender a convivir con ellas:
“Parte de la gestión cultural es buscar cómo acercar las comunicaciones, y yo no diría cómo aceptar, pero sí buscar las maneras de relacionarnos en la diferencia”.
En ese sentido, la cultura se convierte en un espacio de encuentro, pero también de tensión necesaria:
“La cultura es mucho más que una expresión artística, y finalmente lo que debería lograr un territorio es un sano confrontamiento (en vez del enfrentamiento) para lograr cohesión, y eso no quiere decir que pensemos igual”.
Esta idea redefine la cohesión social no como homogeneidad, sino como la capacidad de convivir desde múltiples identidades.
Crítica a la institucionalidad cultural
La Subsecretaria de Gobernanza también cuestionó la forma en que históricamente se ha entendido la cultura desde las instituciones públicas:
“El arte, la comunicación y la cultura son del humano, no son acciones de una institución política y pública”.
Desde su experiencia en la gestión pública, planteó una tensión constante entre regulación y libertad cultural:
“¿Qué normamos, qué reglamos, por qué nosotros en un instante de tiempo subimos a hacer deidades para decir cuál sí, cuál no y por qué bien o por qué no, si nuestra misión finalmente es articular y crear espacios?”
En lugar de imponer, propuso que el rol del Estado sea facilitar, articular y generar condiciones para que la cultura florezca desde los territorios.
Gobernanza cultural: participación y construcción colectiva
Uno de los conceptos clave del episodio fue el de gobernanza cultural, entendido como un sistema de relaciones entre ciudadanía, instituciones y territorio. Boada lo explicó desde su práctica cotidiana:
“Todos hacemos posible la gobernanza cultural en Bogotá: estamos atentos a anclar territorios, anclar líderes, a entender cómo es un sistema de gobiernos central y local, cuáles son esos espacios de participación”.
Este enfoque implica abrir espacios de participación real y reconocer el conocimiento que existe en las comunidades. Además, advirtió sobre un error común en la gestión pública:
“Mientras nosotros sigamos creyendo que la relación con el territorio es socializar, no va a pasar nada, porque es que son ellos de los que debemos aprender”.
La apuesta, entonces, es pasar de la comunicación unidireccional a la co-creación.
Cultura y construcción de lo colectivo
En un mundo cada vez más individualista, la conversación introdujo una reflexión urgente sobre la necesidad de reconstruir lo colectivo. Boada lo planteó de forma contundente:
“Como humanos nos hemos especializado en ser individuos y hemos hecho un recorrido para desconocer lo que significa ser seres sociales”.
Frente a esto, iniciativas como “Barrios Vivos” buscan recuperar esa dimensión comunitaria:
“Recordar que hay una humanidad más allá y que hay un colectivo más allá del individuo. Barrios Vivos es decirle al territorio que no son uno, somos todos”.
Bogotá como referente cultural en Iberoamérica
El episodio también abordó el papel de Bogotá como referente en políticas culturales. Según Boada, uno de los mayores logros ha sido la apropiación ciudadana de la cultura:
“El haber abierto las puertas gratuitamente al goce de las expresiones culturales hace que Bogotá haya cumplido ese sello cultural”.
Festivales, bibliotecas y espacios públicos han permitido consolidar un ecosistema cultural activo y accesible, que otras ciudades pueden observar como modelo.
Más allá de lo institucional, hay una palabra que define la visión de Ana María Boada: gozo. “Yo todos los días me levanto pensando en cómo me voy a gozar el día de hoy”, contó. Esta idea atraviesa tanto su vida personal como su trabajo en lo público:
“Es parte del gozo, yo decidí que era parte del momento, incluso la presión hace parte de ese goce”.
Hacia el final, la Subsecretaria dejó una reflexión clave que sintetiza los desafíos de la gestión pública cultural:
“¿Dónde nos están necesitando que no estamos llegando? ¿En dónde se me está yendo el mapa que no veo?”
Una pregunta que no solo interpela a Bogotá, sino a todas las ciudades que buscan construir sociedades más justas, diversas y conectadas desde la cultura.
Cultura con desafíos pendientes
Aunque la cultura se plantea como un derecho universal, en la conversación se reconoció que aún hay sectores excluidos. La clave está en transformar la forma en que se construyen las políticas:
“Cada vez más el Estado estará llamado a procesos de co-creación y de colaboración para que sea también una decisión ciudadana estar o no estar”.
El reto no es solo ampliar la cobertura, sino cambiar la lógica: pasar de invitar a participar a construir juntos.


