Ernesto Ottone (UNESCO): la cultura y el desafío de dejar de ser el Objetivo de Desarrollo Sostenible ausente
En un nuevo episodio de Cultura en Iberoamérica: conversaciones desde Bogotá, Jorge Melguizo y Natalia Sefair, de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, dialogaron con Ernesto Ottone, subdirector de Cultura de la UNESCO y exministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, sobre el lugar de la cultura en la agenda global y los retos estructurales que enfrenta el sector.
Además, nuestro invitado reflexionó sobre el Informe Global de Políticas Culturales, el futuro de la Agenda post 2030, el rol de Iberoamérica y la urgencia de reconocer la cultura como un pilar del desarrollo sostenible.
Cultura y Agenda 2030: “O estás o no estás”
Uno de los temas centrales fue la ausencia de la cultura como Objetivo de Desarrollo Sostenible específico dentro de la Agenda 2030.
Ottone cuestionó la idea de que la cultura ya esté suficientemente incluida de manera transversal:
“Esa frase que yo escuché cuando llegué, y que yo creo que los primeros seis meses me la creí, como decimos en Chile, y que a los seis meses siguientes no la creí nunca más, fue decir: ‘No, mira, es que cultura está mencionado porque en el fondo está en todos lados, por lo tanto no necesita un espacio único porque está cruzando’. Eso es mentira. O estás o no estás. Es como en el amor: o amas o no te aman, pero no podés estar diciendo que te aman si la persona no te ama”.
Para el subdirector de Cultura de la UNESCO, el debate no es simbólico sino estructural. Si la cultura no tiene un lugar claro en la agenda global, su financiamiento y su priorización seguirán siendo marginales. Sin embargo, se mostró esperanzado:
“Hoy en día tenemos una oportunidad histórica que se ha ido construyendo. Las cosas no pasan porque sí”.
Mondiacult y el regreso del diálogo global
Después de cuatro décadas sin realizarse, Mondiacult volvió en 2022 a Ciudad de México y en 2025 a Barcelona. Ottone lideró ambas ediciones. Sobre la necesidad de reactivar este espacio de diálogo entre ministros de cultura del mundo, afirmó:
“Este es el momento. Tiene que haber una declaración fuerte en la agenda de desarrollo sostenible”.
Y recordó que, cuando se realizó la primera conferencia en 1982, el panorama era muy distinto:
“En el 82 había solamente 72 ministerios de cultura en el mundo. Hoy en día tienes exactamente 165 países con ministerios”.
Mondiacult consolidó la idea de la cultura como bien público global y estableció el compromiso de realizar el encuentro cada cuatro años, además de producir un informe mundial periódico sobre políticas culturales.
Iberoamérica: aportes y autocrítica
Durante la conversación, Ottone destacó que América Latina ha sido pionera en posicionar el reconocimiento de los pueblos indígenas y sus conocimientos en escenarios globales.
“Cuando llegué a la UNESCO nadie hablaba de las comunidades indígenas, no existía, no había un programa, no había nada. Y lo logramos a través de las lenguas indígenas”. Sin embargo, también planteó una reflexión crítica: “Iberoamérica perdió un peso intelectual que tuvo en Naciones Unidas. Esa es mi percepción muy personal”.
Frente a los desafíos de violencia e inequidad en la región, fue contundente sobre el camino a seguir:
“Educación, educación, educación. Es que no hay otro”. Y alertó sobre la reducción de la educación artística en los sistemas escolares: “Hoy en día en el 70% de los países de América Latina no tienen ni una sola hora obligatoria de expresión artística. ¿Cómo quieren crear una sociedad que se conozca, que se reconozca, que pueda compartir si eso no está presente en el currículum?”
Cultura, financiamiento y precariedad
Ottone también abordó la precariedad de los trabajadores culturales, especialmente en el sur global.
“El creador en el sur global está dentro de una precariedad en general, no digo todos, pero la gran mayoría sigue estando en una precariedad, sin acceso a la salud, o muy poco acceso a salud, sin seguridad social”.
Y cuestionó los modelos actuales de financiamiento y la dependencia de fondos públicos mal estructurados:
“El tema de vivir con base en los fondos públicos, que se ha convertido también en un asistencialismo malentendido, pone en cuestión todo el sistema que tenemos actualmente”. Y agregó, sobre el papel central que jugó la cultura durante la pandemia: “Fue donde la gente se encontró, fue lo que la gente pidió, fue lo que el sistema educacional puso al servicio de nuestros jóvenes”.
Gobiernos locales: el laboratorio de la cultura
En el diálogo, el invitado resaltó el papel estratégico de las ciudades en la construcción de políticas culturales.
“La acción local de un municipio es el laboratorio donde nacen las políticas públicas en cultura”. Para él, las ciudades no solo implementan decisiones nacionales, sino que generan innovación: “Cuando algo funciona en un territorio hay que saber adaptarlo en otro territorio. No quiere decir copiarlo, va a depender de las comunidades, de la historia”.
Desde la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO, considera que los gobiernos locales están “en el corazón de la acción” cultural.
Cultura, paz y diálogo
En un contexto global atravesado por conflictos armados, nacionalismos y polarización, Ottone recordó el mandato fundacional de la UNESCO: “No hay sociedad que sobreviva sin diálogo”.
Y añadió, desde su experiencia personal marcada por el exilio:
“Los países que han salido mejor son donde el diálogo y la construcción de una paz interna entre comunidades que piensan de manera distinta logran establecer la comunión”.
Al cierre del episodio, compartió la pregunta que hoy orienta su trabajo:
“¿Cómo avanzo los límites de lo posible? Es eso. ¿Cómo muevo la frontera?”
Una reflexión que resume el desafío global: dejar de considerar la cultura como periférica y reconocerla como estructural en la construcción de sociedades más justas, dialogantes y sostenibles.


